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lunes, 10 de noviembre de 2008

Karma



KARMA
Sri Swami Sivananda


Karma es un término sánscrito que significa acción o hecho. Cualquier acción física o mental es Karma. El pensamiento es Karma mental. El Karma es la suma total de todas nuestras acciones, tanto en la vida presente como en los nacimientos precedentes.

Karma no sólo significa acción, sino que también se refiere al resultado de la acción, ya que la consecuencia de una acción no es algo separado de ésta, sino que forma parte inseparable de ella.

La Ley del Karma es la ley de la causación. Dondequiera que haya una causa, ésta ha de producir un efecto. La semilla es la causa del árbol, siendo éste su efecto. El árbol produce, a su vez, semillas y se convierten así en la causa de éstas. La causa se halla en el efecto y éste se halla en la causa. El efecto es, pues, similar a la causa. Ésta es la cadena universal de causas y efectos que no tiene fin. No sobra ningún eslabón en la cadena. Este mundo se rige por esta ley vital y fundamental, que es inexorable e inmutable. Esta gran ley opera en todas partes, tanto en el plano físico como en el mental. Ningún fenómeno puede escapar al funcionamiento de esta ley poderosa. Todas las demás leyes de la naturaleza están subordinadas a esta ley fundamental.

No puede darse ningún acontecimiento sin una causa definida y positiva que lo propicie. El estallido de una guerra, el surgir de un cometa, el comienzo de una epidemia, el trueno, el relámpago, el terremoto o el volcán, las inundaciones, las enfermedades en el cuerpo, la fortuna, el infortunio, todas las cosas tienen causas definidas tras ellas.

La gran ley de la causación incluye la ley de acción y reacción, la ley de la compensación y la ley de la retribución. Todas estas leyes se agrupan bajo el título genérico de Doctrina del Karma.


La ley de acción y reacción
Si hay una acción, debe haber una reacción. La reacción será de igual fuerza y de naturaleza similar a las de la acción. Cada pensamiento, deseo, imaginación y sentimiento producen una reacción. La virtud produce su propia recompensa; el vicio produce su propio castigo. Así funciona la ley de la reacción. Dios ni castiga al malvado ni premia al virtuoso. Son sus propios Karmas los que producen el premio o el castigo. Es la ley de acción y reacción la que produce los frutos. No hay que culpar a nadie de ello.
Esta ley opera en todas partes con una precisión constante y con una exactitud científica. La ley de acción y reacción opera en ambos planos, el físico y el mental.


La ley de la compensación
La ley de la compensación opera en todos los fenómenos de la naturaleza. La semilla se abre y surge de ella un gran árbol. No se pierde nada al romperse la semilla, pues surge un árbol de acuerdo con la ley de la compensación. La madera se quema y se destruye, pero se produce calor de acuerdo con la ley de la compensación, pudiéndose así cocinar los alimentos en el fuego.

Si hace demasiado calor en Viyaiauada, hace entonces mucho frío en el monte Kailas o en Uttarkasi, en los Himalayas. Ésa es la ley de la compensación. Si hay en un determinado lugar diez villanos, habrá también dos almas sáttvicas (puras) para compensar. Si hay flujo en Puri, habrá reflujo en Waltair. Ésa es la ley de la compensación. Cuando es de día en la India, es de noche en América. La paz sigue a la guerra y viceversa. Ésa es la ley de la compensación. Esta ley opera también en el plano mental.

La ley de la compensación mantiene el equilibrio y establece la paz, la concordia, la estabilidad, la armonía y la justicia en la naturaleza. Piensa profundamente. Reflexiona. Recapacita. Verás cómo esta ley de la compensación opera maravillosamente en todas partes en los fenómenos de la naturaleza. Es inexorable e inmutable. Nadie puede desafiar a esta ley implacable e irresistible. Si haces un acto malo, cosecharás un mal fruto en compensación.

Si consideras la vida de un individuo como un hecho aislado que empieza con el nacimiento de su cuerpo físico y acaba con su muerte, no podrás hallar ninguna explicación coherente a los acontecimientos de la vida. Te moverás a ciegas. Tu vida presente no es nada comparada con la existencia del alma. Es momentánea, es un mero fragmento. Siempre que trates de buscar la causa o el antecedente de cualquier cosa, tendrás que remontarte a los acontecimientos remotos producidos a lo largo de la existencia eterna del alma. Sólo entonces podrás encontrar un equilibrio perfecto entre la causa y el efecto, o entre el antecedente y la consecuencia. Tendrás, pues, que juzgar teniendo una visión amplia que contemple la existencia del alma como algo eterno.

La ley de la compensación abarca una parte muy amplia que afecta a toda la existencia. La vida no concluye con la desintegración de este cuerpo físico. Existen sucesivas reencarnaciones y han habido también incontables vidas previas. Toma esto en consideración y adopta una visión más amplia de la existencia. Únicamente de este modo podrás aclarar tus dudas y hallar una solución perfecta y satisfactoria para los acontecimientos intrincados y complejos de la vida. Después no quedará lugar ya para quejas, lamentaciones ni errores.


La ley de la retribución
Todo crimen o acción reprobable genera su propio castigo de acuerdo con la ley de la retribución. La ley de la causación, la ley de acción y reacción, la ley de la compensación y la ley de la retribución, funcionan todas combinadas y simultáneamente. Quien roba a otro hombre, se roba antes a sí mismo. Quien hiere a otro hombre, se hiere antes a sí mismo. Quien engaña a otro hombre, se engaña a sí mismo primero. Recuerda que Dios no es ni parcial ni injusto. Recuerda que Dios no es responsable de la riqueza de un hombre ni de la pobreza de otro. Sufres debido a tus propias acciones negativas.

No hay nada caótico o caprichoso en este mundo. Nada ocurre en este universo por casualidad o de una manera desordenada. Todo ocurre según una sucesión ordenada. Los acontecimientos se siguen unos a otros en un orden armónico. Hay una cierta conexión definida entre lo que haces ahora y lo que te ocurrirá en el futuro. Siembra, pues, siempre semillas que den frutos positivos y que te hagan feliz aquí y después de esta vida.


Cómo se conforma el Karma
El hombre tiene una triple naturaleza, que consiste en Ichha, Ñana y Kriya. Ichha es el deseo o sentimiento. Ñana es el conocimiento. Kriya es la voluntad. Las tres conforman su Karma. Él conoce los objetos, como la silla, el árbol, etc., siente alegría o tristeza por ellos y desea hacer esto o aquello.

Tras toda acción hay un deseo o pensamiento. Surge en la mente el deseo por un objeto e inmediatamente piensas cómo obtenerlo, esforzándote luego por poseerlo. El deseo, el pensamiento y la acción van siempre juntos. Son los tres hilos, como si dijésemos, que se trenzan formando la cuerda del Karma.

El deseo induce el Karma. Trabajas y te esfuerzas por conseguir los objetos de tu deseo. El Karma produce sus frutos, como dolor o placer. Tendrás, pues, que renacer una y otra vez para cosechar los frutos de tus Karmas. Ésta es la Ley de Karma.


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http://www.luzdelalma.jetband.com.ar/yogasivananda.htm


revista luz del alma 33

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