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viernes, 20 de febrero de 2009

Meditaciones...

Encontrando Silencio en el Centro del Sonido

Cierra los ojos y siente todo el universo lleno de sonido. Siente que ese sonido se está moviendo y va directamente hacia ti. Este sentimiento de que eres el centro, te dará una profunda paz. Todo el universo se transforma en una circunferencia y tú eres el centro; todo se está moviendo hacia ti, cayendo hacia ti.

En el centro no hay sonido; por esto puedes escuchar sonidos; un sonido no puede escuchar a otro sonido. El centro es de absoluto silencio. Es por esta razón que puedes escuchar sonidos entrando en ti, viniendo hacia ti, yendo hacia ti, rodeándote.

Si puedes descubrir la zona en tu interior de donde todo el sonido emana, de pronto el sonido desaparecerá y entrarás en un estado sin-sonido. Si puedes sentir el centro desde donde todo sonido puede ser escuchado, entonces hay una repentína transferencia de consciencia. En un momento, escucharás al mundo lleno de sonidos y en otro momento, tu atención cambiará repentinamente hacia adentro y escucharás el no-sonido: el centro de la Vida.

No comiences a pensar acerca de los sonidos--esto es bueno y esto es malo; esto me está molestando y esto otro es realmente bello y armonioso - simplemente piensa en el centro. Sólo recuerda que tú eres el centro y todos los sonidos se están moviendo hacia ti - todos lo sonidos, sean los que sean.

Los sonidos no son escuchados por los oídos; los oídos no pueden escucharlos. Los sonidos sólo hacen el trabajo de transmitir el sonido, y al transmitirlos dejan afuera mucho de lo que podrías utilizar. Escogen, seleccionan, y luego esos sonidos entran en ti. Ahora descubre en tu interior dónde está tu centro. Los oídos no son el centro. Tú estás escuchando desde algún lugar muy profundo. Los oídos están simplemente enviando hacia ti los sonidos seleccionados. ¿Dónde estás tú? ¿Dónde está tu centro??

Osho
Extracto del Libro de Los Secretos


www.osho.com

Revista Luz del Alma...

Afinación de la Conciencia


Sabiduría de la Kabbalah

www.kabbalah.com

 

Durante mi infancia, mi padre me contó una historia que aprendió de su maestro, Rav Brandwein, acerca de cómo manejar situaciones que parecen difíciles o problemáticas.


La historia cuenta que un terrateniente que vivía en Rusia tuvo que ausentarse por algunas semanas y le ordenó a su ayudante encargado que se asegurara de que todo funcionara sin problemas durante su ausencia. Cuando el terrateniente partió, todos los trabajadores se agruparon y rodearon al encargado, dándole al menos diez palizas diarias. El encargado llegaba a casa cada noche lleno de cardenales y con lágrimas en los ojos. Su esposa le consolaba y le recordaba que necesitaban el dinero para vivir.


Pasaron tres semanas y el terrateniente volvió. Al ver el cuerpo amoratado del encargado, le preguntó cómo había llegado a aquel estado, y él le explicó todo lo que había sucedido desde su partida. El terrateniente investigó y averiguó que la historia era verdadera, por lo que ordenó a su tesorero que le diera al encargado una moneda de oro por cada golpe que había recibido durante su ausencia.


Con este dinero, el encargado no tenía la obligación de trabajar más; podía dejar su empleo con el terrateniente y, por consiguiente, librarse de los problemas con los trabajadores.


Cuando el encargado recibió las monedas de oro, volvió a casa con lágrimas en los ojos. Su esposa, cuando le vio, le preguntó apenada si aquellos rufianes le habían vuelto a dar otra paliza.


“No”, dijo, “el terrateniente ha vuelto hoy, y al ver mi cuerpo lleno de cardenales me ha preguntado qué había sucedido. Yo se lo he explicado todo, y le ha entristecido tanto que ha ordenado a su tesorero que me entregara una moneda de oro por cada golpe que había en mi cuerpo. Aquí están las monedas. Con esto tendremos suficiente para vivir sin necesidad de que nunca más tenga que trabajar”.


Su esposa le preguntó por qué estaba llorando en lugar de sentirse feliz. El encargado replicó con lágrimas en sus ojos: “No lo entiendes. Estoy triste porque no he recibido el doble o el triple de palizas. ¡Entonces el terrateniente me hubiera dado el doble o el triple de monedas!”.


Aquellos de nosotros que buscamos el camino espiritual en la vida debemos pensar de esta forma. Debemos recordar que los problemas y las dificultades que parecen perturbarnos son sólo para nuestro propio beneficio.


Cuando aprendemos a ver esto mientras está sucediendo, entonces, igual que el encargado, aprenderemos a no tener miedo al dolor y a ver las bendiciones que contiene.


Todo lo mejor, 
Yehudá

 

 


Secuencia de los 72 Nombres conectada a esta semana

 


      
          

Este Nombre eleva mi conciencia sobre los efectos que a largo plazo tienen todas mis acciones.
Veo el cuadro completo de los retos espirituales en todo momento, antes de que puedan convertirse en el fundamento del caos y de la crisis. 


 

Revista Luz del Alma...


¿Por qué a mi, por qué esto, por qué ahora?


Robin Norwood

 

 

La Evolución de la conciencia humana
Encarnamos en el plano terrestre a fin de expandir nuestra conciencia. Esto se produce mediante muchas experiencias a lo largo de muchas vidas. Lo cierto es que todos sufrimos maltrato sexual y de cualquier otra clase, en algún punto de nuestro propio desarrollo evolutivo… y cada uno, a su vez, ocasiona esos mismos maltratos. En último término, para cada uno es necesario, en el desarrollo de su propia conciencia, experimentarlo todo. Nuestra larga serie de encarnaciones físicas no se inicia con una conciencia desarrollada, dedicada a los principios humanos más elevados. Debemos forjarnos el camino a lo largo de muchas encarnaciones, antes de que el cuerpo y la personalidad se conviertan, por fin, en las herramientas disciplinadas y bien dispuestas de la mente superior o alma, antes de que podamos emplearlos a conciencia para ayudar al prójimo.


El viaje es largo. Al principio, los instintos animales, los impulsos y apetitos gobiernan nuestra existencia. Aunque en esta primera etapa podemos infligir un gran daño, aún no somos realmente capaces de malignidad, no más que el león cuando acecha a su presa. Como el león, nos limitamos a seguir nuestra naturaleza animal. Pero al reunir una experiencia mayor aprendemos, crecemos, se desarrolla nuestra conciencia y lo mismo ocurre con nuestra posibilidad de elegir.


En un sentido espiritual, la principal diferencia entre el reino animal y el nuestro es nuestra capacidad, mucho mayor y en constante desarrollo, de elegir en forma consciente. Sin embargo, esta capacidad no evoluciona ni se desarrolla por igual entre todos los miembros de la especie humana al mismo tiempo. Iniciamos nuestro ciclo evolutivo en diferentes tiempos y progresamos a diferente velocidad. Pero mientras cada uno de nosotros no esté lo suficientemente avanzado, los instintos y los impulsos de nuestro cuerpo, actuando como los de cualquier animal, efectuarán muchas de estas elecciones en nuestro nombre.


Cierta vez tuve un paciente cuya conducta impulsiva y agresiva le había causado problemas con la policía. Ahora le esperaba la cárcel: mientras bebía en un bar empujó a un hombre que, al caer, se golpeó la cabeza y murió. Mi joven paciente tenía mucha más fuerza bruta que la que podían manejar sin peligro sus emociones primitivas y su poco desarrollado intelecto. Libre de malicia, pero completamente sometido al vaivén de los apetitos físicos y los impulsos emocionales, era obviamente lo que se denomina un “alma joven”, y luchaba por aprender los principios más básicos del autodominio. Aun cuando sus actos provocaran la muerte de una persona, no irradiaba maldad, sino una especie de desventurada inocencia infantil.


Todos nos iniciamos como “almas jóvenes”; al frente se extiende el largo viaje hacia una plena conciencia humana. Esotéricamente se nos conoce, en esta temprana etapa, como “humanidad infantil”. Al igual que los niños, estamos en las primeras etapas del desarrollo físico, emocional y mental. También como ellos, nuestras primeras exploraciones del mundo físico se ven limitadas, en gran medida, por el grado de dolor que podamos tolerar en nuestro propio cuerpo. Nuestra capacidad de empatía se va desarrollando, a lo largo de milenios de sufrir e infligir sufrimiento, por turnos. Hasta que se desarrolla esa capacidad, lo único que nos impide hacer daño a otros es la posibilidad del castigo. Como los niños que van madurando, debemos evolucionar en conciencia hasta que las restricciones de nuestra conducta sean más internas que externas.


Los niños suelen ser crueles entre sí y con animales e insectos, a menos que sean sometidos a restricciones o reciban una cuidadosa enseñanza; pero el motivo real es que están progresando por una temprana etapa de desarrollo en su propia evolución de conciencia. Lo que parece expresión de crueldad a la conciencia madura de un adulto es, en muchos niños, simple curiosidad no entibiada por la compasión. Es interesante apuntar que John Muir y Joseph Word Krutch, dos grandes naturalistas, citan en sus autobiografías que en su niñez solían tratar con crueldad a los animales.


Hacia los veintiún años, en general, somos lo bastante maduros como para expresar el nivel de conciencia que nos han impartido las experiencias de vidas previas, cualquiera sea. Este nivel de conciencia varía mucho entre un individuo y otro, según lo que haya sido alcanzado durante las encarnaciones previas. Por ejemplo: la consideración de un individuo por la soberanía física, emocional y mental de otro ser humano no se puede inculcar, simplemente, mediante una educación que ponga énfasis en los conceptos humanitarios. La misma palabra “educación” deriva de educere, traer a la superficie algo que ya está allí. A menos que la persona haya alcanzado ya esa capacidad de respeto, a través de las experiencias de otras vidas, la educación no puede despertarla.

 

Revista luz del Alma...

El Eterno Triángulo


Liz Greene

 

 

Las relaciones triangulares son una dimensión arquetípica de la vida humana. De una forma u otra, nunca escapamos de ellas. De hecho tendemos a manejarlas bastante mal cuando aparecen en nuestras vidas. Esto es comprensible, porque los triángulos normalmente evocan emociones muy dolorosas. Sin importar en qué lugar del triángulo nos encontremos tendremos que hacer frente a sentimientos como los celos, la humillación y la traición. O tendremos que vivir con la sensación de ser traidores o deshonestos, o de estar haciendo daño a alguien. Podremos sentir todos estos sentimientos a la vez además de tener la convicción de ser un fracaso. Las emociones implicadas en relaciones triangulares son a menudo terriblemente angustiosas y afectan a la autoestima porque los triángulos nos enfrentan a emociones muy difíciles. A menudo nos encontraremos intentando culpar a alguien de la presencia de un triángulo en nuestras vidas. O bien nos culpamos a nosotros mismos o bien culpamos a una de las otras dos personas.

 

Pero los triángulos son en efecto arquetípicos y, si tenemos alguna duda sobre su universalidad, sólo tenemos que leer la literatura de los últimos tres mil años. Todo lo arquetípico nos regala un mundo de pautas con un sentido y un inteligente desarrollo interno. Hay algo en la experiencia del triángulo que puede convertirse en uno de nuestros más poderosos medios de transformación y crecimiento, a pesar de lo desagradable y doloroso que es. La traición, sin importar si uno es el traidor o el traicionado, nos produce algo que potencialmente puede ser de enorme valor.


Nada acontece en nuestras vidas si no está conectado de alguna forma con nuestro viaje individual. Esto no implica culpa o causalidad, pero sí un profundo significado que puede ser transformador para todo individuo dispuesto a buscar ese significado. Cuando un triángulo acontece en la vida de uno, es por algo. Si elegimos reaccionar únicamente con rabia y amargura, es nuestra elección. Pero también podríamos elegir hacer del triángulo un trampolín para una auténtica búsqueda psíquica. Esto es particularmente difícil porque la experiencia de humillación revive normalmente todos los mecanismos de defensa de la infancia, y es muy difícil moverse desde esas respuestas primarias a una perspectiva más neutral. Como astrólogos, podemos pensar que bien vale la pena explorar si hay alguna pauta en la carta que pueda predisponernos al triángulo, o si hay razones profundas por las que un individuo se ve involucrado en un triángulo, por iniciativa propia o por elección de otra persona; y por qué algunas personas son más propensas a los triángulos que otras. También podríamos considerar los posibles acercamientos que puedan ayudarnos a trabajar con triángulos de una forma más creativa, lo cual requerirá observarlos de un modo psicológico y simbólico.


Hay muchos tipos de triángulos y no todos implican una relación sexual adulta. Aunque nos limitásemos a los triángulos sexuales, nos encontraríamos con diferentes variedades. En algunos triángulos amorosos adultos, las tres partes son fijas. Hay una pareja y una tercera persona involucrada con alguien de la pareja, y no hay ningún movimiento en el triángulo. Es estático y puede durar muchos años, hasta que uno de los tres integrantes muere. En otros triángulos amorosos, una de las partes cambia constantemente. Un individuo puede practicar adulterio en serie - a veces con una increíble índice de cambio. Pero ambas situaciones son triángulos, aunque tendamos a dar mayor valor romántico a las primeras. Ambas evocarán el mismo espectro de emociones arquetípicas.


Además de los triángulos en los que existe una implicación sexual con cualquier combinación de los dos sexos, hay otros muchos tipos de triángulos. Los más importantes son los que implican a padres e hijos. Los triángulos también pueden involucrar amistades. Más complejos son los triángulos que implican a compañeros no humanos. Un miembro de la pareja puede sentirse celoso y traicionado por la dedicación del otro al trabajo, al compromiso artístico o al desarrollo espiritual. Estos triángulos pueden provocar exactamente el mismo sentimiento de celos que los de tipo sexual. Cuando uno se adentra en un espacio creativo, de alguna forma ha "abandonado" a la persona con la que vive, y esto puede crear unos celos enormes en el otro miembro de la pareja. El proceso creativo es un acto de amor, y posiblemente ésta es la razón por la que tradicionalmente se dice que la casa Cinco rige a ambos. Si uno ama su propio trabajo, esto puede ocasionar unos celos tremendos. Aparentemente todos estos diferentes tipos de triángulos no tienen relación entre sí. Lo único que tienen en común es que están formados por un tipo de amor, que, en un triángulo, deja de ser exclusivo. Y cuando tenemos que compartir el amor de alguien, ya sea con otra persona o con algo intangible como la imaginación o el espíritu, podemos sentirnos traicionados, degradados y desconsolados.


Este pequeño diagrama es un cuadro simplista de las tres partes del triángulo. Algunas personas experimentan sólo una de las tres partes a lo largo de su vida, mientras que algunas experimentan las tres.

 


El traidor es la persona que aparentemente elige involucrarse en el triángulo. Uso el término "aparentemente" porque no siempre se puede estar seguro de cuán consciente es esta elección, así como tampoco se puede estar seguro de cuánta connivencia existe entre el traidor y el traicionado. Sea lo que sea lo que esté actuando bajo la superficie, el traidor es un alma dividida. Hay un amor, atracción o necesidad por dos cosas diferentes. La mayoría de nosotros da por hecho que el amor debería ser exclusivo, aunque en un nivel consciente profesemos una perspectiva más liberal. A causa de los valores de nuestra herencia Judeocristiana, nos han educada para creer que si nuestro amor no es exclusivo, no es amor, y entonces ya no somos "buenas" personas. Hemos fracasado, o bien somos egoístas e insensibles. Por este motivo, cuando experimentamos esta profunda división interna, es muy difícil hacerle frente. Es mucho más fácil para el que traiciona sacar una lista de justificaciones de por qué está cometiendo un acto de traición. Normalmente no oímos decir al que traiciona "Estoy dividido. Estoy partido por la mitad". Lo que solemos oír es: "Mi pareja me está tratando muy mal. No me da A, B, C y D, y yo necesito todas esas cosas para ser feliz. Por ese motivo tengo una excusa para buscar a otra persona".


La siguiente parte del triángulo es el traicionado, que aparentemente es la víctima inocente de la incapacidad del traidor para amar de forma exclusiva. También aquí he utilizado el término "aparentemente" porque, una vez más, puede haber alguna duda sobre la complicidad inconsciente que se juega en este rol. Las tres partes del triángulo son secretamente intercambiables. No son tan diferentes como pueden parecer a primera vista. Pero el traicionado generalmente cree que es el leal y que es la otra persona la que está siendo desleal. Es otra persona la que ha iniciado el triángulo. Normalmente pensamos que el traicionado es quien peor lo pasa de los tres, porque es la persona que generalmente exterioriza todo el dolor, los celos y los sentimientos de humillación.


En último lugar, como tercera parte del triángulo, está el Instrumento de la Traición. Es la persona que aparentemente entra en una relación ya existente entre dos personas y amenaza con destruirla o cambiarla. Esta parte del triángulo suele tener mala prensa y se la ve como a un ave de rapiña, como a alguien que se lleva el don más preciado de otro. Si alguna vez ocupamos este lugar, recibiremos muy poca comprensión, y absolutamente ninguna por parte de aquellos que tienen relaciones estables y que sienten el viento frío de su posible futuro. De hecho, el Instrumento de Traición puede sentirse como una víctima, y puede ver al traicionado como al ave de rapiña. Podemos empezar a vislumbrar la identidad secreta entre estas dos partes del triángulo. Hay personas que se mueven alrededor del triángulo y experimentan las tres partes a lo largo de sus vidas, a veces en más de una ocasión. Otras personas experimentan exclusivamente una de las tres partes y siempre son traicionadas en sus relaciones, o siempre juegan a ser el que traiciona. O siempre son Instrumento de Traición involucrándose una y otra vez con personas ya comprometidas.


También podríamos agrupar los triángulos en cuatro grupos básicos. Estos pueden coincidir con configuraciones astrológicas características o, en último término, estar asociadas a ellas. Está el omnipresente triangulo familiar. También hay triángulos de poder y triángulos defensivos. Estas dos variedades de triángulos no están realmente separadas, pero sí tienen ligeras diferencias. Ambas tienen un sabor característico, y las razones de su aparición en la vida de uno pueden no estar totalmente enraizadas en el entorno familiar. Un triángulo defensivo sería, por ejemplo, una persona que necesita formar una relación adicional fuera de su pareja establecida a causa de sus sentimientos de profunda inadecuación. Estas personas pueden tener una gran inseguridad y temer que si se comprometen demasiado, y ponen toda la carne en el asador, se volverán demasiado vulnerables; y entonces el rechazo sería completamente intolerable. El triángulo se crea entonces como mecanismo de defensa. Si son abandonadas por una de las dos personas, siempre les quedará la otra. Esto no suele ser consciente, pero es un poderoso factor motivador en muchos triángulos.


Existen triángulos en búsqueda de lo imposible. Éstos pueden coincidir con triángulos familiares, así como con triángulos defensivos y de poder. Pero hay un ingrediente especial en la búsqueda de lo imposible, y es que a menudo la motivación más profunda es artística o espiritual. A veces, cuando buscamos un amor imposible, tiene poco que ver con seres humanos. Pero podemos traducir nuestros deseos creativos o místicos en la persecución de aquello que no podemos tener. En este sentido nos abrimos a una dimensión de la psique que tiene más que ver con las fantasías creativa que con las relaciones. La "musa" del artista rara vez es su mujer o su marido. Este tipo de triángulo puede incluir elementos pertenecientes a antiguas dinámicas familiares, y puede incorporar también motivos defensivos; pero necesita ser entendido desde una perspectiva diferente.


El último grupo, los triángulos que reflejan una vida psíquica no vivida, engloba a todos los otros. Cuando profundizamos en los triángulos familiares, siempre necesitamos preguntarnos por qué queremos estar tan terriblemente cerca de uno de los padres en particular. ¿Qué significa ese padre para nosotros? ¿Por qué podemos enfrentarnos a la indiferencia de uno de nuestros padres y sin embargo necesitamos la fusión absoluta con el otro? Al final, inevitablemente, encontraremos trozos de nuestra propia alma labradas en todas las partes del triángulo - cualquier triángulo, ya esté motivado por dinámicas familiares, poder, mecanismos de defensa o todo lo mencionado anteriormente. Hay excepciones, porque siempre hay excepciones a cualquier pauta psicológica. Pero lo más importante es que, cuando un triángulo aparece en nuestras vidas, independientemente del lugar en el que nos coloquemos, hay algún mensaje en él acerca de las dimensiones de nosotros mismo que no hemos reconocido o vivido. Si una pauta de triángulo se sigue repitiendo, entonces hay un mensaje muy fuerte, y necesitaremos escuchar lo que está tratando de decirnos.

 

Revista Luz del Alma...


Amar y Despetar


John Welwood

 

 

Aceptarnos a nosotros mismos de manera incondicional no significa abandonarnos estúpidamente a las emociones o a una conducta inapropiada. Tampoco significa colmarnos de aseveraciones o similares sobre nosotros mismos. De hecho, gustarnos a nosotros mismos por alguna razón -porque aprobamos nuestro comportamiento o porque estamos a la altura de alguna norma- es una autoaceptación condicional. La autoaceptación incondicional es de un orden totalmente diferente a ésta, significa permitimos a nosotros mismos tener nuestra experiencia, cualquiera que ésta pueda ser.

 

La amorosa benevolencia y la conciencia más profunda son los elementos esenciales para una autoaceptación incondicional, así como para cualquier crecimiento o curación real. ¿Cómo podemos cultivar estas cualidades? A través de una disposición para investigarreconocerpermitir yabrirnos plenamente a nuestra experiencia.

 

Primero, necesitamos estar dispuestos a investigar lo que está pasando en nuestro interior, en lugar de limitarnos a reaccionar ante ello de manera automática. A menudo pensamos que sabemos lo que estamos experimentando -«Estoy enfadado, eso es todo» o «Sólo es un complejo de la infancia»- sin entender lo que realmente está pasando. Si reflexionamos con más profundidad, descubrimos que hay más en cualquier experiencia de lo que podemos entender a primera vista. Así pues, necesitamos estar dispuestos a preguntamos, «¿Qué está pasando aquí?» y reflexionar de verdad con una mente abierta, en lugar de asumir que ya lo sabemos.


En segundo lugar, podemos reconocer lo que está pasando: «Sí, esto es lo que estoy experimentando ahora mismo. Me siento amenazado... herido... enfadado... receloso». El reconocimiento implica reconocer y nombrar lo que está pasando, así como invitarlo a tomar conciencia. No deberíamos subestimar el poder del reconocimiento desnudo. El simple hecho de reconocer lo que está pasando, en lugar de reaccionar ante ello automáticamente, nos permite cambiar de una postura pasiva a una activa, que ya nos ofrece una libertad mayor.

 

En tercer lugar, podemos permitir a nuestra experiencia que esté ahí, tal y como es. El permitirnos tener nuestra experiencia no significa que nos revolquemos en los sentimientos o que los expresemos. En vez de eso, implica ofrecernos a nosotros mismos espacio para tener nuestra experiencia: sosteniendo con cuidado y conocimiento nuestros sentimientos y ablandándonos a su alrededor, y no endureciéndonos contra ellos o imponiéndoles nuestros juicios. Con frecuencia esto nos lo hace pasar mal porque subconscientemente nos identificamos con nuestros sentimientos («esta ira soy yo») o por el contrario los rechazamos («esta ira no soy yo»). Así pues, puede requerir algo de tiempo y de concentración relacionarnos con nuestra experiencia de esta manera.


Si un sentimiento es particularmente intenso, lo que a menudo nos ayuda es respirar profundamente y concederle mucho espacio, permitiéndole extenderse tanto como desee. Esto libera cualquier sensación de presión interior, resultante de resistirse a un sentimiento o contraerse ante él. Si nos sentimos demasiado amenazados por nuestra experiencia como para ofrecerle espacio, lo que normalmente está indicando es que alguna historia -un juicio o creencia agazapado en la sombra- se ha activado en nuestra mente. Las historias que más interfieren a menudo toman la forma de: «Si siento esto, pasará algo malo», o «Este sentimiento quiere decir algo malo sobre mi... o sobre mi vida... o sobre la otra persona». Reconocer y nombrar esas historias nos ayuda a desecharlas y volver a llevar nuestra atención a nuestra experiencia sentida físicamente.


En cuarto lugar, podemos abrirnos más completamente a lo que estamos experimentando: lo cual nos hace más completamente presentes. En lugar de tratar de juzgar, explicar, o manipular cómo nos sentimos, podemos simplemente mantener una presencia abierta frente a ello. Lo más importante no es qué estamos sintiendo sino el proceso de abrimos a ello.

 

Los sentimientos en sí no necesariamente nos conducen a una sabiduría mayor, pero el proceso de abrimos sí que puede hacerlo. Cuando nuestro foco cambia de la emoción en sí -como un objeto de placer o dolor- a nuestro estado de presencia con él, nos trasladamos del reino de la personalidad al espacio primordial de ser. Sólo en esta presencia primordial podemos encontrar los recursos que necesitamos para enfrentarnos a nuestra situación. Y cuando estamos presentes con un sentimiento, en lugar de reaccionar ante él como bueno o malo, la guerra interior -entre lo propio y lo Ajeno, entre «yo» y «mi experiencia»- empieza a calmarse. Entonces nuestra conciencia puede actuar sin tantas obstrucciones, y nos permite percibir con más claridad lo que realmente está pasando y lo que necesita hacerse.


Con frecuencia nos resulta sorprendente cómo algo tan simple como permitirnos tener nuestra experiencia puede afectar inmediatamente a cómo nos relacionamos con una situación cercana. Por ejemplo, la primera vez que mi hijastro volvió a casa desde la universidad para pasar el verano, me encontré a mí mismo tenso y algo cerrado. Había estado disfrutando de tener a mi esposa sólo para mí y me sentía poco dispuesto a renunciar a ello. Al principio me censuré por ser egoísta, pero sólo conseguí sentirme más tenso. Estaba claro que estaba pasando algo más que necesitaba mi atención.


Cuando analicé con más cuidado mi reacción, descubrí algo de miedo, que el acto de cerrarme había sido una manera de evitar. El reconocer y permitirme este miedo, me ayudó a comprender que una antigua y exagerada historia de mi pasado estaba distorsionando mi percepción: tenía miedo de que mis necesidades no fue ran satisfechas y de que se me dejara de lado. Mientras intentaba devorar mi miedo, permanecía en un estado de tensión porque realmente estaba dejando de lado mi propia experiencia. Pero tan pronto como renuncié a pelearme con el miedo y pude verlo como era, me empecé a relajar y recuperé mi lugar.


Hacernos amigos de nosotros mismos implica todos estos elementos: recuperar la capacidad de reconocimiento, permitir, comprender, abrirnos y después, como resultado, encontrar nuestro lugar y estar más completamente presentes, de una pieza en nosotros mismos. Esta clase de amistad incondicional, nacida de la unión de la conciencia y la amistosa benevolencia, es lo que más ansiábamos obtener de nuestros padres; es lo que buscamos en nuestros profesores, terapeutas, amigos y amantes, y finalmente es lo que necesitamos de nosotros mismos. Cuando empezamos a relacionarnos con nuestra experiencia de esta manera, normalmente encontramos que nuestra pareja también se siente más perceptiva y conectada con nosotros.

 

Revista Luz del alma...


La mecánica del Pensamiento


Librito Azul - Conny Mendez

 


Todo el día y toda la noche estamos pensando una infinidad de cosas distintas. Pasa por nuestra mente una especie de película cinematográfica constante, aunque desconectada.


Entre tantas ideas diferentes, nos detenemos a contemplar, examinar o estudiar algunas más que otras. ¿Por qué? Porque nos han estimulado el sentimiento. Nos han producido un sentimiento de temor o de antipatía, de simpatía o de lástima, un sentimiento de agrado o de desagrado, no importa. El hecho es que por aquel sentimiento, la idea nos interesa, la repasamos más tarde, tal vez la comentamos con alguien. Esto es meditar, y lo que así se medita pasa al subconsciente y se graba allí.


Una vez que se graba una idea en el subconsciente se convierte en un "reflejo". Tú sabes que cuando el médico te da un golpecito con algún objeto en un sitio alrededor de la rodilla, tu pierna da un salto. Te han tocado un punto sensible y has reaccionado ¿no? De esa misma forma, cada vez que ocurre en tu vida algo referente a una de las ideas que están grabadas en tu subconsciente, el "reflejo" reacciona en la forma exacta en que fue grabado. Tu adoptas una actitud de acuerdo con el sentimiento original que sentiste cuando pensaste en aquella idea por primera vez. Los metafísicos llamamos a esto un "concepto" o sea, una creencia, una convicción.


El subconsciente no discierne, no decide nada, no opina ni piensa por si solo. No tiene poder para protestar, no tiene voluntad propia. Esas no son sus funciones. Su única función es la de reaccionar poniendo a la orden el reflejo que se le ha dado. El es, en este sentido, un maravilloso archivador, secretario, bibliotecario automático que ni descansa ni falla jamás. Tampoco tiene sentido del humor. No sabe cuándo una orden ha sido dada en chiste o en serio. De manera que si tu nariz es un tantico abultada; y si tú por hacer reír a los demás, adoptas el chiste de llamarla "mi nariz de papa rellena", por ejemplo, como el subconsciente es un servidor exacto, no tiene sentido del humor y sólo sabe obedecer incondicionalmente, tratará por todos los medios de cumplir la orden que le han dado tus palabras y tu sentir ... y verás a tu nariz parecerse más y más a una papa rellena.


La palabra "Metafísica" quiere decir "más allá de lo físico", o sea, la ciencia que estudia y trata de todo lo que está invisible a los sentidos físicos. Te da la razón de ser todo lo que no comprendemos; de todo lo misterioso; y es exacta, como comprobarás a medida que leas este librito.


Ahora veras: ¿Recordarás la primera vez que oíste mencionar la palabra "catarro"? ¿No lo recuerdas, verdad? Eras muy pequeñito. La palabra la dijeron tus mayores. Te enseñaron a temerla. A fuerza de repetirla te instruyeron a comprenderla, te dijeron que no te mojaras los pies, que no te pusieras en una corriente de aire, que no te acercaras a alguien porque tenía catarro y te contagiarías, etc., etc. Todo se fue grabando en tu subconsciente y formando allí un reflejo. No tuviste jamás que recordar las advertencias de tus mayores. El daño estaba hecho. De allí en adelante, tu subconsciente te ha brindado un catarro (el mejor que te pueda obsequiar) cada vez que te has colocado en una corriente de aire, cada vez que se te han mojado los pies, cada vez que te acercas a un acatarrado y cada vez que tú oyes decir que anda por allí una epidemia de gripe o de catarro.


Por culpa de tus mayores, por lo que has escuchado decir a los demás; por lo que has leído en los periódicos y en los anuncios, en el radio y televisión, y sobre todo porque ignoras la verdad metafísica de la vida, has aceptado estas ideas erróneas y se convirtieron en reflejos que actúan sin premeditación tuya, automáticamente, y que son causa de todos los males que te aquejan en el cuadro de tu vida. Tienes un cargamento voluminoso de ideas ajenas que afectan todos los departamentos de tu vida, tu cuerpo, tu alma y tu mente. Advierte que si no los hubieras aceptado; si por el derecho que te da tu libre albedrío de escoger, aceptar y rechazar, no hubieras aceptado lo negativo, no hay germen ni virus ni poder en el mundo que hubiera podido atacar ni convencer a tu subconsciente para que actuara de ninguna otra forma que aquella que tú le diste.


Tu voluntad, negativa o positiva, es el imán que atrae hacia tí los gérmenes, las circunstancias adversas o las buenas. Como ya hemos dicho, tu actitud negativa o positiva ante los hechos, determinan los efectos para ti.

 

 

 

 

Visita la Página de Actividades de la Zona

http://www.luzdelalma.jetband.com.ar/actividades.htm

 

 

 

Revista luz del alma...

¿Es Posible Cambiar?


por Hortensia Galvis


Cuando afirmas ¡así soy yo! te reconoces como una expresión de vida con características estables y firmes. Pero, si miras un poco más de cerca, observarás que aquello que defines como tu identidad se asemeja más a una grabación prefabricada, que ni siquiera es tuya.

 

Dices ¡así soy yo! y te refieres a las creencias que te inculcaron tus padres, al implante cerebral que te hicieron las estructuras sociales y religiosas vigentes, a las huellas indelebles dejadas por la educación que recibiste y a las impresiones que te han marcado desde que estabas en el vientre de tu madre.

 

¡Tu ego, como entidad, no existe! Tu personalidad se construyó mediante la imitación y la repetición de interpretaciones y hábitos de otros seres, que vivieron a tu alrededor y plasmaron su colección de miedos, juicios y expectativas en el disco duro de tu dócil memoria. ¿Cómo puedes decir entonces que no es posible cambiar lo que en resumidas cuentas es postizo?


Cada mañana miras tu propia imagen en el espejo y la figura que ves te parece permanente. ¡Pero no lo es! Internamente, a niveles moleculares, existe renovación constante, hay unas células que mueren y otras que nacen. Todo en tu ser es cambio en acción: tu corazón bombea sangre nueva, los pulmones reciben cada momento un nuevo aliento. Vida es equivalente a continuo movimiento, mientras que quietud e inacción son características de muerte. ¿Cómo puedes entonces pretender que no haya cambios?


Cuando no fluyes con el cambio, corres el riesgo de congelarte dentro de un sistema de creencias y atrincherarte en la cruzada de hacer prevalecer lo conocido. Pero, el universo tiene otros planes, en el momento en que te encuentres estancado, se encargará de provocar una crisis para romper tus viejas estructuras y forzarte a avanzar más allá de ti mismo. Crisis significa reajuste, encontrar nuevas formas de percibir, y revaluar los hábitos. Si estás atrapado en condiciones internas o externas que no quieres ver, o en conflictos que no estás interesado en resolver, entonces el único camino abierto para que despiertes es mediante una crisis. Cuando el evento más inesperado haga impacto en tu vida, el golpe te obligará a cuestionar actitudes y a trazar objetivos diferentes. Te dará el impulso adecuado para descontinuar las viejas formas de operar y crear otras nuevas más armónicas.


Las crisis, igual que las enfermedades, pueden ser evitadas, si estamos enfocados en prevenirlas. Cuando la primera manifestación de negatividad sale a superficie, sea por el deterioro de una relación cercana, una enfermedad, o por dificultades económicas, o profesionales, entonces ¡ojo!, ya has recibido la primera señal de que tomaste la ruta equivocada. Busca en tu interior qué es lo que asumes como cierto y no lo es, porque toda experiencia dolorosa es el producto de un pensamiento distorsionado. Revisa actitudes, y establece nuevas prioridades. Es entonces cuando debes preguntarte: ¿Qué es aquello que debo corregir en mí mismo? Ten en cuenta que todos los bloqueos interiores generan bloqueos exteriores, que se manifiestan como: oposición, obstáculos, choques y conflictos.


Cuando sientas un deseo genuino de cambiar, toma en cuenta que este surge desde lo más profundo de tu ser. Si tienes la humildad de reconocer lo que verdaderamente eres, sin caretas, ni excusas, y sobre todo sin culpar a los demás por tus reveces, formarás el primer eslabón de tu cadena ascendente. La tarea, que para ti comienza, es la de la transformación de ti mismo. Seguramente fallarás en tus primeros intentos, porque, igual que un niño, necesitas repetir la misma lección innumerables veces antes de poder asimilarla. Pero una experiencia vale más que mil palabras, aprendes por “error, corrección y acierto”. El cambio positivo se dará cuando llegues a desearlo con todo tu ser, y aceptes las vivencias de cada día como tu entrenamiento.

 

 


 

 

El Verdadero Significado de tus Obstáculos

por Leo Alcalá

 


Todos los tenemos. Nadie escapa de ellos. Toda historia de éxito los contiene. Y las de fracaso, también. Pero en el manejo de éstos es donde se define la victoria o la derrota.


Hay quienes creen que su existencia significa que no deben seguir. Hay quienes se pierden en el juego y confunden su significado.


Sólo quienes comprenden el propósito de éstos, manifiestan la “alquimia” transformando lo que para la mayoría es una adversidad, en lo que para los que triunfan es una oportunidad.


Obstáculos... Problemas... Desafíos... Retos... Adversidad... Crisis...


¿Por qué? “¿Por qué a mí?”, dicen algunos.


Entender las razones y las causas de que algo se manifieste en tu vida es útil si esa búsqueda se convierte en claridad y cambio. Claridad para marcar mejor tu rumbo y cambio para ser más eficaz en el logro de lo que buscas.


Pero la mayoría de la gente, cuando se pregunta el por qué de sus tribulaciones, se queda atrapada en la culpa. O cuando menos, en la sensación de una autoestima debilitada por la realidad del momento.


Antes que buscar el por qué, es de mayor valor explorar el para qué.


Más que la razón, es una cuestión de propósito. ¿Cuál es el propósito de los obstáculos? ¿Para qué sirven?


Algunos te dirán que es para que abandones el camino. Argumentarán que las barreras son una indicación de que por ahí no es el camino. Los más negativos, dirán que los fracasos son muestra de que no tienes con qué.


Pero, ¿quiénes hablan así? Los que no han logrado sus sueños. Los que se han quedado atrás. Quienes se han conformado con una pálida versión de lo que una vez creyeron que era posible.


Pregúntale a alguien que está viviendo su vida plenamente. Interroga al que ha triunfado.

Pide consejo al que está del otro lado del fracaso. Explora qué piensa el que exuda plenitud. Te dirán algo totalmente diferente.
Te entregarán un significado, un entendimiento sobre lo que significa un obstáculo, que es opuesto al de la mayoría.
Y no en vano lo han logrado. No por casualidad son quienes son. Palabras más, palabras menos, te dirán lo siguiente:


Los obstáculos no están ahí para impedirte lograr lo que quieres. Las barreras aparecen en tu camino para darte la chance de mostrar cuán intensamente quieres lo que deseas. Si no entiendes esto, al buscar entender el por qué algo sucedió te enredarás en la culpa y se debilitará tu determinación a lograrlo.
 

Es cuando comprendes que las barreras, los obstáculos, las adversidades, los desafíos y los problemas no están ahí para frenarte, sino para que decidas qué tanto lo quieres y fortalezcas tu carácter, podrás indagar en las causas con el entusiasmo por encontrar la próxima clave que te permitirá llegar más allá.
 

Los obstáculos no existen para frenar a quienes realmente están comprometidos con su éxito. Están ahí para detener a todos los demás. Ante las circunstancias negativas en las que te puedas encontrar, recuerda esto: ellas también pasarán.Así como ha sido todo en tu vida. Llegará en momento en que no estarán. Son circunstancias. Son eventos. Son etapas y estaciones.
 

Te toca a ti decidir si tu compromiso con lo que quieres es tan transitorio como el problema del momento, o si es ahora la oportunidad para conectarte con tu fuerza interna y avanzar. Porque el éxito está lleno de obstáculos, de caídas, de tropiezos y equivocaciones. Quienes lo conquistan no son perfectos. No son inmunes. Son simplemente seres de carne y hueso que deciden, ante cada nuevo desafío, perseverar. Una y otra vez.
 

Personas, como tú, que eligen entender que cada obstáculo es una oportunidad para renovar y reforzar su fe, su determinación y su convicción puesta en acción por mejores posibilidades.
 

¿Cuál es el verdadero significado de tus obstáculos? El que tú decidas. En ti está relacionarte con lo que te sucede de manera potenciadora. De ti depende aprovechar las circunstancias para definir tu fe y poner tu determinación en acción.

 

 

Revista Luz del Alma...

Yoga Sivananda


 

Los Centros Internacionales Sivananda de Yoga Vedanta, fundados por Swami Vishnu-devananda, son organizaciones sin fines de lucro cuyo propósito es propagar las enseñanzas de Yoga y Vedanta como medio de adquirir cualidades en el plano físico, mental y espiritual, así como la Auto-Realización.

 

Enseñanzas de Los Centros Internacionales Sivananda de Yoga Vedanta 

Los 5 principios del Yoga
En un esfuerzo de simplificar y clarificar la compleja filosofía y enseñanzas del Yoga, Suami Vishnu-devananda, resumió la sabiduría del Yoga en 5 principios. Estos principios muestran la forma de desarrollar una salud física y mental así como un crecimiento espiritual.

 

Estos 5 puntos o principios son:


Ejercicio adecuado (Asanas) 
Respiración adecuada (Pranayama) 
Relajación adecuada (Savasana) 
Dieta adecuada (vegetariana) 
Pensamiento positivo (Vedanta) and Meditación (Dhyana)

 

 

Las 4 sendas del Yoga
Otra buena forma de comenzar el estudio del Yoga es conocido como los cuatros Caminos del Yoga:


Jnana Yoga (Yoga de la sabiduría o el conocimiento) 
Raja Yoga (El Yoga del Autocontrol) 
Bhakti Yoga (El Yoga de la Devoción) 
Karma Yoga (El Yoga de la Acción)


La contribución de Swami Sivananda al Mundo es el haber revivido la tradición del Yoga de la síntesis, integrando las 4 Sendas del Yoga en una bien balanceada Sadhana (disciplina espiritual).

 

 

 

Ejercicio Adecuado
Existen numerosos sistemas modernos diseñados para desarrollar la musculatura a través de movimientos mecánicos y ejercicios. El Yoga ve al cuerpo como un vehículo para el alma en su viaje hacia la perfección. Los ejercicios físicos del yoga no están diseñados únicamente para desarrollar el cuerpo; sino también para ayudar en las facultades mentales y en las capacidades espirituales.


Los ejercicios físicos del yoga se llaman Asanas, un término que significa una postura fija, debido a que el Asana debe mantenerse por cierto tiempo. De todas formas esto ya es parte de una práctica avanzada.  Inicialmente, estamos interesados en incrementar la flexibilidad del cuerpo. El cuerpo es tan joven como sea flexible. Los ejercicios yóguicos enfatizan en la salud de la columna vertebral, en su fuerza y flexibilidad. La columna vertebral alberga el sistema nervioso, que es el sistema telegráfico del cuerpo. Al mantener la columna fuerte y flexible a través del ejercicio, incrementamos la circulación y los nervios tienen asegurado su suministro de nutrientes y oxígeno.


Las Asanas también afectan a los órganos internos y el sistema endocrino (glándulas y hormonas).


Tradicionalmente, los Yoguis practican Surya Namaskar, el Saludo al Sol, antes de la sesión de Asanas.

 

Aunque existen muchas Asanas (8.400.000 según las escrituras) la práctica de las 12 posturas básicas de la línea Sivananda (Serie de Rishikesh), contiene la esencia y todos los mayores beneficios de este maravilloso sistema milenario.

 

Demostración de la Serie Rishikesh AQUI

 


Respiración Adecuada
La mayoría de la gente usa solamente una fracción de su capacidad pulmonar para la respiración. Respiran de modo superficial, apenas expandiendo la caja torácica. Sus hombros están encorvados, tienen tensión dolorosa en la zona alta de la espalda y cuello, y sufren de falta de oxígeno. Deberían aprender la respiración completa yóguica.


Los distintos tipos de respiración son:


1. La respiración clavicular: es la más superficial y el peor tipo posible. Durante la inhalación los hombros y la clavícula son elevados mientras que el abdomen es contraído. Se realiza un esfuerzo máximo, pero una mínima cantidad de aire es obtenida.


2. La respiración toráxica: es realizada con los músculos intercostales expandiendo el tórax, y constituye el segundo tipo de respiración incompleta.


3. La respiración abdominal profunda: es la mejor, por cuanto lleva aire a la parte más baja y más amplia de los pulmones. La respiración es lenta y profunda, efectuándose por tanto un uso adecuado del diafragma.


De hecho, ninguno de estos tipos es completo. Una respiración yóguica completa combina los tres, comenzando con una respiración profunda y continuando la inhalación a través de las zonas intercostal y clavicular.

 


Pranayama
Indudablemente, la cuestión más importante respecto de una buena respiración es el Prana o energía sutil del aliento vital. El control del Prana conduce al control de la mente. Los ejercicios respiratorios son llamados Pranayamas, que significa precisamente “controlar el Prana”.


Los dos principales Pranayamas enseñados y practicados en la línea Sivananda son Kapalabhati y Anuloma Viloma (respiración alterna).

 


Relajación Adecuada
Cuando el cuerpo y la mente trabajan constantemente de modo excesivo, disminuye su eficacia natural para hacerlo.


La vida social moderna, la comida, el trabajo, e incluso los denominados “entretenimientos”, tales como ir a bailar, hacen que la relajación le resulte difícil a las personas modernas.


Muchos, hasta olvidaron que el descanso y la relajación, son modos naturales de reponer las energías. El común de la gente gasta mucha energía física y mental incluso al tratar de descansar. Debido a la tensión gran cantidad de vigor corporal se consume inútilmente.


Mucha de nuestra energía se usa más para mantener los músculos continuamente listos para el trabajo, que en el trabajo útil realizado. Con el propósito de regular y equilibrar el trabajo del cuerpo y de la mente, lo mejor es aprender a economizar la energía producida por nuestro cuerpo. Esto puede hacerse aprendiendo a relajarse.


Recordemos que, en el curso de un día, nuestro cuerpo elabora todas las sustancias y energías necesarias para el día siguiente. Pero, sucede con frecuencia, que todas estas energías pueden ser consumidas en pocos minutos, por un estado de malhumor, cólera o irritación intensa. El proceso de erupción y represión de emociones violentas, crece con frecuencia hasta convertirse en una conducta habitual. El resultado es desastroso, no sólo para el cuerpo, sino también para la mente.


Durante la relajación completa no se consume prácticamente energía (Prana), aunque se conserva un poco para mantener el cuerpo en condición normal, mientras que la porción restante se almacena y acumula.


Para poder lograr una relajación perfecta, los yoguis utilizan tres medios: relajación “Física”, “Mental” y “Espiritual”. La relajación no es completa hasta tanto no se alcance el estado de relajación espiritual, que sólo conocen los aspirantes espirituales avanzados.

 


 

Revista Luz del Alma...

PERDONAR


Robin Casarjian

 

 

Mecanismos de supervivencia.


Si intentamos perdonar negando el temor, el sentimiento de culpabilidad y la rabia que hemos reprimido, continuamos con el hábito de rechazar los sentimientos. En el pasado otras personas no respetaron ni honraron nuestros sentimientos. En el presente, si seguimos sin prestar atención a esos sentimientos, que están ahí, somos nosotros quienes nos hacemos lo mismo.


Para la persona que creció en un hogar con problemas, era arriesgado sentir y manifestar sus emociones. Si habitualmente sus lágrimas encontraban esta respuesta: «Sigue llorando y te daré motivos para hacerlo», o sus sentimientos eran ridiculizados o provocaban enfado, sin duda esa persona aprendió que sus sentimientos no eran aceptables y sabiamente adoptó mecanismos de supervivencia para arreglárselas. Es posible que esas estrategias hayan sido esenciales para hacer frente a los temores y disminuir la posibilidad de más malos tratos y rechazo.


Algunos de los mecanismos de supervivencia más comunes que mantienen los sentimientos «negativos» bajo el plano de la conciencia cotidiana fueron reconocidos por primera vez y definidos por Freud.


La negación es el rechazo a aceptar las cosas como son. Por ejemplo, en lugar de reconocer que se está enfadado, uno insiste en que no lo está. Sencillamente niega que eso sea verdad: «No me he enojado».


La represión es un bloqueo reflejo total e inconsciente de un sentimiento inaceptable para que no se vuelva consciente. En este caso la conciencia no tiene ningún conocimiento de que haya algo reprimido. La persona no elige deliberadamente reprimir nada; la represión se activa de manera refleja, con el fin de poder sobrevivir a incidentes y sentimientos abrumadores, incomprensibles o aterradores. Por ejemplo, la ira provocada por un abuso sexual puede estar totalmente reprimida porque sería demasiado aterrador y arriesgado permitir que afloren esos recuerdos o emociones. Esta ira podría manifestarse en ataques de ansiedad o síntomas físicos, o proyectarse en forma de odio hacia cualquier persona o grupo determinado.


La supresión es la exclusión consciente de sentimientos, deseos o impulsos inaceptables. Cuando se suprime una emoción, uno impide deliberadamente que aflore a la superficie. Por ejemplo: en una excursión de la familia, tu tía, como de costumbre, se mostró sarcástica y desdeñosa contigo. Eso te enfureció, pero sabías que se te castigaría con dureza si le decías lo que pensabas de ella. De manera que controlaste activamente tu deseo de insultarla y mostraste una actitud indiferente y despreocupada. Te adaptaste.


Cualquiera de estos mecanismos puede ser sano o dañino, y a medida que nos hacemos mayores y vemos las cosas de modo diferente, algunos de ellos pueden durar más que su utilidad.


La proyección es el proceso de no reconocer los sentimientos y deseos y atribuirlos inconscientemente a otras personas. Cuando surge un sentimiento turbador, en lugar de decir: «Me he enfadado», se niega el sentimiento, se coloca en otra persona y se manifiesta de este modo: «Él se ha enfadado conmigo». Al confrontar los sentimientos, uno niega su existencia. O, en lugar de reconocer un sentimiento de culpabilidad, éste se exterioriza y se culpa a otros.


La racionalización es la invención de historias, excusas y coartadas que sirvan de base lógica para comportamientos y motivaciones inaceptables: «No siento rabia contra ella porque me golpeara; sé que en su infancia la maltrataron mucho». O: «No me he enfadado con él, porque sé que lo ha intentado». Estas afirmaciones pueden ser ciertas o pueden ser racionalizaciones. Una racionalización puede ser una comprensión intelectual utilizada para negar sentimientos incómodos, y también una manera de evitar ver la verdad.

 


La liberación del dolor y la rabia.

Hay muchas maneras de liberar los sentimientos y diferentes teorías sobre la mejor manera de hacerlo. Algunos psicoterapeutas opinan que para sanar es necesario liberar de un modo activo los sentimientos; otros piensan que no.


A veces, las personas que necesitan descargar activamente la energía retenida dando expresión a su rabia se sienten ridículas o tontas golpeando una almohada o gritando. Es importante recordar que quien necesita desahogarse no suele ser la persona adulta (aunque es posible que también lo precise), sino su niño interior. Es el niño de cuatro años que fue abandonado emocionalmente, o el de diez que fue tratado con desprecio, el que necesita expresar su tristeza o su rabia y ser aceptado y validado. Para hacer eso, hemos de ser capaces de aceptar la paradoja de ser a la vez el adulto y el niño dolido y enfadado. Cuando hay emociones no sanadas, a veces las dos partes coexisten. En lugar de considerar la rabia, la ira, la tristeza, etc., como algo malo o inaceptable, se acepta como un sentimiento y una energía. Es sencillamente la verdad de nuestra experiencia.


Liberar o dar salida a los recuerdos y sentimientos dolorosos no significa necesariamente enfrentarnos a aquellas personas que nos han herido o nos han tratado de un modo injusto. Como ya he dicho, dirigir toda la fuerza de nuestra rabia directamente hacia el otro no suele ser útil; es probable que refuerce y perpetúe el miedo subyacente y la separación entre los dos.

 


Técnicas de liberación.

Hay diversas opiniones sobre cuáles son los métodos y técnicas más efectivos para trabajar con estos sentimientos con el fin de sanarlos. Ningún método es apropiado para todo el mundo. Entre los diversos enfoques se cuentan trabajar con pensamientos racionales, con el inconsciente, con la liberación de las emociones y directamente con el cuerpo.


Las terapias de orientación corporal tienen su raíz en la premisa de que la mente y el cuerpo forman una unidad. Desde que la obra de Wilhelm Reich demostrara que el recuerdo es una experiencia psicosomática (almacenada en la mente y en el cuerpo), ha habido un creciente interés por la aplicación de técnicas que activan la conciencia y liberan e integran física y emocionalmente mediante el trabajo directo con el cuerpo. Entre estas técnicas están el Rolfing, el masaje, la bioenergética, el Feldenkrais, la técnica Alexander, el trabajoLomi Body y el Soma.


Hay otras potentes técnicas que no animan intencionadamente la franca liberación emocional pero que sin embargo ofrecen un contexto en el que pueden surgir los sentimientos para trabajar con ellos de maneras transformadoras. Entre estos métodos se encuentran lameditación, la visualizaciónllevar un diario, el trabajo con los sueños y las artes expresivas como la pintura, el canto y el movimiento.


Las técnicas que mayor influencia han tenido en mí, tanto en el plano personal como en el profesional, han sido la meditación, lavisualización guiada con música (desarrollada por la doctora Helen Bonny) y el trabajo de respiración intensiva. Los métodos más conocidos de la potente técnica de la respiración intensiva son la respiración holotrópica Grof (creada por el doctor Stanislov Grof) y elrenacimiento (rebirthing), al que también se denomina «respiración conectada consciente». Las técnicas evocadoras de la visualizaciónguiada con música y de la respiración intensiva requieren guías experimentados al comienzo.


Hay varias y bien conocidas técnicas para liberar la rabia que no precisan necesariamente de un guía o maestro experimentado como las mencionadas arriba. Algunas técnicas catárticas de liberación y desahogo son: escribir una furiosa carta que después se puede romper, golpear un colchón o almohadón; chillar y despotricar en una habitación donde uno no se sienta inhibido o en el coche con las ventanillas cerradas, y cualquiera de sus variantes.


Si te ha tocado presenciar expresiones de rabia inoportunas, destructivas o descontroladas, has de saber que tu rabia no tiene por qué ser así. Puede canalizarse de maneras inofensivas, apropiadas y liberadoras, como en los ejercicios catárticos que he mencionado.


El proceso de experimentar y hacer salir la rabia y el dolor puede ser muy liberador pero también puede ser una trampa.

Matthew Fox observa: «Qué importante es que no glorifiquemos el dolor ni nos aferremos a él ni nos revolquemos en él. Eso no es permitir que el dolor sea dolor, sino que sea nuestro jefe [...]. Lo que hemos de hacer fundamentalmente es dejarlo marchar». Es importante estar atentos y conscientes mientras trabajamos con las emociones para no quedar atascados a perpetuidad en la rabia y no permitir que «el dolor se convierta en nuestro jefe». Trabajamos con el dolor con el fin de sanar. Si nos abandonamos a él, el dolor y la rabia pueden convertirse en otra adicción.

 


La búsqueda de apoyo.

Si te criaste en un ambiente en que no se respetaban tus sentimientos y te parece que aún quedan «asuntos inconclusos», o si sientes el deseo o la necesidad de tener apoyo para trabajar con alguno de tus sentimientos actuales, puede serte útil buscar la ayuda de un asesor o terapeuta. Te recomiendo que te entrevistes con varios para encontrar al que más te convenga. Busca a una persona que:

 

1) se sienta cómoda trabajando directamente con los sentimientos y permita su expresión;

2) no tienda a juzgar ni a controlar;

3) sea acogedora y receptiva, y

4) comprenda verdaderamente el valor del perdón para la curación, pero no ejerza presión para que se perdone antes de estar preparado para hacerlo.

 

 Creación Integral

María Verónica Viglierchio
(0299) 448 2408 / 15 580 1413
 Neuquén, Argentina
E-mail: luzdelalma@jetband.com.ar
Mensajes Poderosos
Por Anne Astilleros-


Atraigo y aumento un sentimiento de gratitud permanente, por todo y por cada situación que pueda atravesar. De todo aprendo con facilidad. Estoy a salvo.


Mi jefe me ha despedido, respondiendo así y sin saberlo a mi propio sentimiento. No me sentía valorado/a ni alegre haciendo este trabajo.  Me autorizo a existir, a construir mi vida.


Doy gracias a mi ser interior. Me he dado cuenta de que Él, a pesar de algunas de mis resistencias, siempre atrae lo mejor para mí. Elijo crecer desde mi corazón.


Me gusta y me conmueve la Belleza. Mis ojos la ven cuando miran, mis manos la sienten en lo que tocan, mis oídos se abren para escucharla...Me gusta nutrirme de la belleza de cada cosa


 
Aumento la belleza de las cosas y de la vida prestándole toda mi atención. Su realidad me ayuda a crecer, su presencia me hace estar..
 
A veces, aunque me creo definitivamente liberado/a de algún bloqueo interior, vuelve a reaparecer. Ahora sé que, crecer libre, es un trabajo de toda la vida.
. 
 
Me doy cuenta, realmente, de que nada es definitivo, y de que todo necesita su espacio y su tiempo para transformarse y seguir creciendo en el Universo.
 
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